Friday, June 17, 2005

NO ESTABA CREYENDO... SIGUE LA HISTORIA

"No estaba creyendo en demasiadas cosas cuando...."

No estaba creyendo en demasiadas cosas pero tal vez éste sea el momento más oportuno para cambiar dicha actitud. Aquí tumbada, envuelta por el olor de hierba fresca recién cortada –o casi diría pisoteada por el ir y venir de miles de pies-, rodeada por miles de desconocidas personas de aspecto amigable que hacen que una se encuentre cómoda, me siento positiva. Lo suficiente como para lanzar al mar mi más desconfiada filosofía de vida y sustituirla por la que en este instante más me convenga.
Reconozco que siempre me costó creer en las personas pues constantemente tuve la poca fortuna, al menos que yo recuerde, de tropezarme con verdaderos seres despiadados. De esa especie que prefiere juzgar sin reglas y actuar sin pensar en consecuencias o males causados al ajeno, sin tener en cuenta los sentimientos de los demás pues son incapaces de conmoverse por nada que no surja de su propio interior. Jamás fui centro de sus ataques pero fue suficiente observarlos para concluir que alguien olvidó concederles alma. Ésta fue siempre la idea más cercana de lo que yo entendía por humanidad y, aún así, siempre procuré actuar al margen de ella. Nunca sentí necesidad de juzgar a nadie, no me correspondía a mí tal labor y menos extender falsedades o conocimientos escasamente corroborados, tampoco la burla hacia los demás formó parte de mis diversiones. En cambio, procuré estar ahí para cualquiera que formando parte de mi entorno más cercano e inmediato me necesitara. Reconozco que no fue únicamente la voluntad de ayudar al prójimo lo que me empujó a actuar así pues también lo hice por mí, sí, digo bien, por mí porque si negara un favor mi conciencia no soportaría ese cargo y apenas me dejaría vivir, en una autoculpa constante e incontrolable. Para bien o para mal, soy así no lo puedo evitar. Eso sí, a mi favor diré que nunca lo hice esperando nada a cambio, tal vez por lo anteriormente expuesto, porque también lo hacía por mí, por sentirme cómoda conmigo misma, por la necesidad de distanciarme de quienes no considero merecen ser reconocidos como personas, pues no entiendo ni justifico esa maldad que empuja a algunos a burlarse o atormentar a sus semejantes. Nunca acepté la creencia popular de que la maldad era algo inherente al ser humano, tal vez más bien algo recogido en algún momento resultado de todo lo sembrado a lo largo de los primeros años de existencia. Pero siempre llamó mi curiosidad esa capacidad nuestra que nos facilita recoger y mantener vivas las malas experiencias -esas que nos marcan para justificar ciertos comportamientos inadecuados- dejando atrás y olvidando con facilidad las sonrisas, los favores y otras maravillas recibidas, almacenadas en un arcón de triple cerradura arrojando las llaves al mar de los recuerdos desterrados. Porque parece que simplemente es más fácil caer en la venganza. Por esto y por otras cuestiones paralelas no creía en muchas cosas pero sobre todo no creía en las personas. Y lo digo en pasado porque el presente es distinto, he cambiado de opinión, así de rotunda me muestro hoy por mucho que le pese a mi sobrado orgullo.
Siempre fui de esas personas que parecen haber sido acariciada por las estrellas o por la mágica mano de una maravillosa hada. Desde pequeña apenas tuve que superar obstáculo alguno, bien porque se mantuvieron alejados de mí en el borde del camino o bien porque tuve la fortuna de que desaparecieran a medida que yo iba acercándome a ellos. Pero las estrellas también se apagan y la magia no es infinita, así pude comprobarlo hace un tiempo, que calificaré de indeterminado tal vez para mantenerlo en un latente pero suave recuerdo con el fin de no olvidarlo pero sin que me atormente demasiado. Fue entonces cuando por primera vez en mi vida experimenté la soledad y precisé de una mano tendida, necesité que me iluminaran el camino o tal vez que lo agrandaran pues me sentía cual equilibrista sobre una cuerda floja pero carente de equilibrio…tal vez de forma voluntaria. No obstante, antes de que algún pie hubiera resbalado en un descuido, sin buscarlo, sin requerirlo –pues mi orgullo limita mi comportamiento- miles de luces se encendieron a mi alrededor cual baile de luciérnagas para recordarme que no estaba sola, porque tampoco yo dejé que ello@s se perdieran en su soledad ahogándose en la oscuridad. En ese instante pude percibir que todo tiene dos caras en este heterogéneo mundo y que si había personas que sólo sabían arrasar, había otras tantas detrás reconstruyendo el mundo. Fue entonces cuando aprendí que la humanidad no es una, son muchas y que podemos elegir a cual queremos pertenecer. Fue entonces cuando acepté que yo no era única, sólo una más; cuando aprendí que podía confiar en ell@s, como ell@s creyeron en mí. Fue entonces cuando renuncié a no creer en casi nada, incluida la humanidad, para aprender a creer en muchas cosas a través de mi confianza en ella…. Por eso aquí y ahora… compartiendo espacio por un instante con miles de anónimas almas de diversas edades, niños corriendo de un lado a otro sin destino concreto, manos alzadas al son de la música, artistas captando instantáneas a toque de pincel, bohemios garabateando en secretas libretas encantadas, parejas enlazadas, miradas furtivas que dicen más que las palabras, compartiendo todos un mismo e intenso rayo de sol que hoy parece también querer acompañar a la música que, desde el escenario, ruge con fuerza haciéndonos partícipes de un mismo evento…aquí y ahora, hoy me siento feliz, mañana ya veré.
No hay duda, me encanta disfrutar del ambiente de los conciertos familiares al aire libre en contacto con la naturaleza y con merienda hippie incluida. Va por el mundo este brindis…________________
Este es un juego enlazado y, como así corresponde, le paso el testigo a
Desparafusado quien debe escribir algo comenzando por la frase “Porque vida no hay más que una…”.

"PORQUE VIDA NO HAY MAS QUE UNA"....

Desparafusado


Porque vida no hay más que una voy a empezar a dejar de amarte. Quiero encontrar la esencia que te entregué y que era puro yo. Al principio retornaba con tus abrazos y tus besos, con alguna delicada lágrima o algún bendito perdón. Pero ahora estoy vacío de mí. Y tú estás lleno de ti y de mí.Hoy nuestro amor se rompió. Y sólo se me ocurrió correr, huir y luego esconderme. En la confusión y lleno de miedo grite “mamá”, verbo creador, la única que recuerdo para salvarme.Pero es demasiado tarde. Sólo yo para escapar de ti.
Como este juego está enlazado, le paso papel y lápiz a
El Niño, para que escriba empezando con “Al caer la noche…”.


"AL CAER LA NOCHE"...

El Niño

Al caer la noche las aristas se derriten y las paredes desaparecen. En un vaho oscuro comienzan a hacinarse pequeñas gotas de colores vistosos. Corretean juguetonas por el aire para juntarse formando figuras dispares. Creo ver una nube que se transforma en globo y un pájaro azul con diez cabezas me acaricia todo el cuerpo con el suave roce de sus picos. Giro la mirada, aunque creo que ya no tengo mirada, y veo una niña vestida de rojo. Tiene las manos manchadas de pintura y sus ojos me miran fijos entre la sonrisa y la travesura. Sigo volando suave, muy suave y termino posándome en una pradera infinita de hierba frondosa. Noto las caricias de la hierba por todo mi cuerpo desnudo, me deslizo por la hierba de puro placer, estiro los brazos, río a carcajadas y me pongo a gritar como un loco. Acaba de aparecer un niño parecido a El Principito y está volando una cometa a mi lado, yo le dejo hacer, el me sonríe. Por mi espalda se acercan unos hombres extraños cargados con algo que no distingo bien. Si, son tambores, sus semblantes son serios pero yo no dejo de reírme. Sin cambiar de rostro se ponen en hilera y comienzan a tocar los instrumentos. Cuatro tocan los tambores y otros cuatro se ponen a bailar una danza extraña. El niño me dice que baile. Yo me levanto con la sonrisa en la boca y me pongo a bailar. En realidad no se si bailo, sólo vuelo con la música y me río. Mis testículos repiquetean al tuntun de los tambores y mis nalgas se contonean como babosas rabiosas.Ha terminado la música y los hombres se vuelven sin cambiar el rostro, serios. Yo me subo a un árbol, muy alto, hasta la última rama y me tumbo como una pantera, con algo colgando. El silencio ha vuelto, pero no me desagrada. De repente un objeto volante, rojizo, se acerca volando y me atrapa. Es la cometa del niño, pero no consigo despegarla de mi. A lo lejos escucho las risas del niño. Sigo intentando despegarme la cometa pero no puedo. Las sábanas se me enroscan en los pies y en el pecho , doy vueltas como un desesperado, río a carcajadas, grito, creo que tengo un nudo en la garganta de tanto reír, la sabana se me ha metido entre la entrepierna y esoý atrapado entre sus pliegues. Tras instantes de lucha y juego, consigo caer del árbol del sueño para plantar mi cuerpo desnudo en la suave pradera.
Este es un juego enlazado y por lo tanto le paso la peonza, digo el testigo, a
Mam-ona, para que escriba comenzando con la frase "Era un juguete alargado..."


"ERA UN JUGUETE ALARGADO"...

Mam-ona
Era un juguete alargado. Quien me lo regaló sabía que es lo que yo quería de ese artilugio y lo que él esperaba de mí.Le gustaba mover el sillón, llevarlo hasta el rincón de la habitación y sentarse plácidamente en ropa interior. No hacía nada más. Se limitaba a observar.No era necesario encender ninguna vela para hacer más íntimo el espacio, mi silueta, femenina por los cuatro costados, podía verse y adivinarse por los reflejos luminosos que entraban por la ventana.Sacaba mi juguete alargado de la mesilla de noche y lo ponía en funcionamiento. Las baterías ya estaban casi agotadas por lo que su vibración era entrecortada y lenta.Me levanté y me acerqué a donde ella estaba.Ella era la mujer más bella que nunca había conocido. Unos ojos negros y profundos colocados en un dulce rostro. Una piel blanca, sedosa, casi transparente y un pelo de color ceniza que todas las mujeres enviaban e intentaban imitar.La tomé de las manos para que se incorporara y mientras rozábamos las puntas de nuestros dedos nos sumergimos en un beso húmedo... cálido...Se quitó el sujetador y comenzó a acariciarme los pechos... mis manos se perdían lentamente en su cintura... en su cuerpo.Nos embriagamos de caricias... de besos... y nos emborrachamos con nuestros íntimos sabores...Él no se movió del sillón. Sólo se oía la profundidad de sus alientos.


Este es un juego enlazado y por lo tanto le paso el cordel a
Rosi, para que escriba comenzando con la frase "Perdí los remos..." .



"Perdí los remos justo en el momento en que te vi."

Rosi

Lo hice el día en el que estaba jugando a poner lazos a las margaritas de mi jardín, era por adornarlas, por distraerme.Casi me pillas por sorpresa, miré a tus ojos y me ví reflejado en ellos.Eras pequeñito, casi del tamaño de una mano, te había sentido dentro tantas veces…Te metías en mis costillas, me la apretabas con los pies y me aprisionabas el corazón, pero nada importaba con tal de hacerte sitio.Casi no cabías dentro de mi, por eso el día que te vi por primera vez supuse que cambiarias mi vida, que harías de ella una manta con la que arroparte.No fue necesario presentaciones, ni que me dijeran un millón de veces lo guapo que eras, lo bonito que parecías.- Este niño tiene los ojos de su madre, y la nariz del abuelo, y las manos….- Este tiene el corazón de un rey y el alma de una cometa.Por eso el día en el que vi tu cara supuse que los remos que me habían servido para conducir mi barca, se habían quedado pequeños o que quizás los había perdido en el duro trabajo de guiar mi vida o que ya no me pertenecían,… ahora eran sólo tuyos aunque los guiara yo.Cuatro años más tarde y con la cabeza aún más llena de nubes, de sueños, de ideas, me tiemblan hasta los cimientos al pensar que no sepa remarte, que el barco de papel que construimos con periódicos se moje entre tanta agua.
Para que no se quede aquí le paso el turno a
Marc para que siga su historia comenzando con la frase "Si yo fuese mago te ....


"SI YO FUESE MAGO TE...."
Marc

Si yo fuera mago te traería de vuelta de mis sueños, abrazaría tu cuerpo imaginario hasta sentir real el calor de tu piel, pintaría con mis artes la sonrisa que me hipnotiza, impregnaría mis labios con el sabor de tus besos y llenaría mi mente con el sonido cálido de tu voz pronunciando mi nombre.Si yo fuera mago detendría el tiempo en tus ojos y me perdería para siempre en tu mirada inventada. Pediría a las estrellas que iluminaran tu sonrisa y a la luna y la brisa que vigilaran tu sueño. Y aves y bestias cantarían para siempre una canción que cuente tu belleza.Si yo fuera mago te construiría un mundo entero donde poder amarte sobre la hierba.


Le paso el turno a
Marta para que siga su historia comenzando con la frase "Colores de acuarela para .... "

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